2 de septiembre de 2013

Capítulo 1



La muerte después de la vida


El cielo pulsaba de vida, el sol acariciaba su blanca piel, la dulce brisa de verano enredaba su brillante cabello negro, estaba en un hermoso parque, nuca había estado allí, pero sentía, que de alguna manera pertenecía a ese lugar, sus pies descalzos estaban sumergidos en un calido lago de aguas cristalinas, Kenny miró su reflejo, una enorme sonrisa enmarcaba su pecosa cara de niña, su flequillo, un poco largo, enmarcaban unas facciones delicadas, y unas espesas pestañas hacían resaltar mas sus inusuales ojos grises… un momento, ¿grises? Sus ojos no eran grises, eran marrones. Se miro mas atentamente en el espejo del agua, toco su rostro, acomodo su cabello, la niña del agua hacia exactamente lo mismo que ella. Si, no había duda, era su reflejo, pero, ¿que le habían pasado a sus ojos? Un alegre grito la saco de sus pensamientos
─ Kenny, ahí estas, te estuve buscando por todos lados ─ Lizzie corrió hacia ella y la abrazo fuertemente ─ ¿Qué estabas haciendo hermanita mayor? ─ poniéndose de pie, aun sin soltarse del abrazo de su hermanita comenzó a caminar
─ nada, solo refrescándome un poco ─ se frenó y soltándose del abrazo la miró, la veía algo extraña, ¿su cabello estaba mas largo tal vez? ¿Estaba más alta? 
─ ¿pasa algo hermanita? ─ pregunto Lizzie haciendo un mohín gracioso con la boca
─ No se, Liz, siento que algo no esta bien en este lugar, te noto extraña. Más alta, con el cabello más largo. ¿Tú no notas nada extraño en mí? ─ La niña la miraba sin comprender, ella siempre se veía igual
─ no, para mi estas siempre igual, un poco mas loca que ante de venir a vivir acá, pero... ─ interrumpió lo que estaba por decir cuando vio la cara de pánico de Kenny ─ ¿estas bien?
─ ¿donde están mamá y papá Liz? ─ pregunto mirando para todos lados, mirara donde mirara no veía a adultos, solo niños, comenzó a correr desesperada, algo no andaba bien con ese lugar, no podía creer que hacia solo un momento se sentía feliz de estar ahí, y ahora tenia esa sensación extraña en la boca del estómago. Paró para tomar aire, estaba exhausta
─ ¡Mackenzie espera! ─ Su hermanita la seguía corriendo, sus mejillas estaban rojas por el ejercicio. ─ ¿es que te volviste loca?
─ Lizzie, ¿cuanto hace que vivimos acá? ¿Dónde están mamá y papá? ¿Dónde estamos? ─ La pequeña la miraba asustada, ahora si que su hermana había perdido el ultimo tornillo que le mantenía las neuronas en funcionamiento.
─ a ver déjame pensar ─ hizo como si estuviera pensando detenidamente las respuestas, pero después de unos minutos se dio cuenta de que realmente no sabia las respuestas, sus ojos se abrieron de asombro ─ no lo se ─ susurró
Se sentaron debajo de un frondoso árbol, apoyaron la espalda en el enorme tronco de este y se quedaron en silencio por unos minutos
─ no recuerdo nada ─ susurró la niña a su hermana mayor, mientras la miraba con miedo ─ nunca pensé en un padre o madre, nunca me pareció extraño que no hubiese adultos a la vista, ni que siempre hiciera calor o fuera de día, solo disfrutaba jugando riendo y cazando mariposas. No se cuando llegamos aquí ni como lo hicimos. No se como se llama este lugar, si es que tiene nombre, solo sabia que era donde tenia que estar y era feliz, pero ahora… ─ su rostro se tornó rojo de enojo ─ ¿Por qué, Kenny? yo era feliz, no pensaba en nada, solo jugaba y reía, y ahora me lo quitaste, porque me haces esto, no podías solo dejarlo pasar, o guardártelo para vos misma, no podías ser feliz, así, sin mas, sin preguntas, no, tenias que arruinarlo todo para ambas ─ gritaba encolerizada, golpeando y empujando el pecho de su hermana 
─ Lizzie, tranquilízate ─ no sabia en que momento se habían puesto de pie, intentaba agarrar a su hermanita para que dejara de golpearla, para abrazarla y consolarla, pero ella no se dejaba, después de un último empujón, su hermanita salio corriendo.
─ no me sigas, no me busques, déjame en paz ─ le grito la pequeña, cuando Kenny quiso seguirla

Caminó lentamente hasta el lago cristalino. Por el camino vio una planta con hermosas ballas de color celeste, se acercó y tomó algunas, para comer por el camino. Cuando una de las frutas estallo en su boca, cerró los ojos de placer, jamás en la vida había probado una exquisitez así, su sabor era dulce con apenas un toque acido. La textura era como si estuviera comiendo un pedacito de nube, y le hizo sentir nuevamente feliz, no entendía porque había estado triste, si en ese lugar tenia todo lo que alguna vez quiso, diversión, diversión y más diversión. Debería buscar a su hermanita para que probara estas ballas, realmente eran mágicas, sin darse cuenta había llegado a la orilla del lago, se sentó y sumergió lentamente los pies en el agua, dejando escapar un suspiro de placer, definitivamente ella pertenecía a ese lugar.
Se quedo en silencio, escuchando el chapotear de los peces que salían del lago, dando una voltereta en el aire para luego caer en el agua nuevamente. El cielo estaba inmensamente azul, y el sol no se había movido de su lugar en el centro exacto de tan magnifico firmamento, como si el tiempo no hubiese pasado en absoluto. 
─ ¡Kenny, Kenny! ─ Su hermanita llego corriendo hasta donde ella estaba y se dejo caer a su lado, riendo. Sumergió los pies en el agua y la abrazó. Se quedaron así mucho tiempo, horas, tal vez días, no lo podían saber, cuando de pronto el cielo azul se torno violeta y poco a poco es color se volvió rojo intenso. La brisa suave se convirtió de repente en un vendaval, se oían gritos asustados de los niños que jugaban inocentemente en el parque. Los árboles agitaban temerariamente sus ramas, perdiendo algunas hojas que el viento se encargaba de hacer volar, los sonidos de los animales quedaron mudos y los peces saltarines volvieron presurosos a lo más profundo del lago. Lizzie abrazo con fuerza a su hermana, asustada
─ Que esta pasando Ken ─ le pregunto, con lagrimas en los ojos y la vos entrecortada por el pánico ─ tengo miedo
─ No lo se, pequeña ─ apresurándose, se puso de pie y ayudo a su hermanita ─ yo también tengo miedo, Liz, ─ la tomo firmemente de la mano ─ corramos al bosque.
Presurosas corrieron a lo más profundo del bosque, pero unos rayos comenzaron a caer, incendiando árboles, sintiendo que no estaban seguras, se apuraron a salir del bosque y se encaminaron rápidamente al parque de juegos. Se encaminaron a un túnel de los juegos, pero ellas no eran las únicas que habían pensado que seria un buen escondite, había tres criaturas mas arrinconadas en ese espacio reducido, solo había lugar para una persona mas, así que Mackenzie, apresuró a su hermanita para que ocupara el lugar, y ella se quedo en la puerta del túnel, tratando de proteger a los niños del viento. Estaba tan absorta, mirando a su hermana que lloraba en silencio que no notó que se había formado un remolino de viento que se dirigía directo a ella. De pronto sintió que algo la empujaba hacia arriba, su agarre del túnel se zafo de una mano y se sintió elevada del suelo. Su hermanita la miraba con pánico, gritaba algo, pero con el ruido del viento no lograba oírla, intentaba agarrarla de la mano pero la fuerza del viento era inmensa, no podía soportar más el agarre. la miro por última vez, dibujo con sus labios las palabras “te amo” y se dejo ir, cerro los ojos con fuerza, se sintió arrastrada, girando, ingrávida, imágenes incongruentes llenaron su mente: un auto, música, risas, la palabra divorcio dicho por una mujer, su madre, unos ojos tristes que la miraban a través de un espejo, los mismos ojos con miedo, su padre, las palabras “las amo princesas” dichas por la voz de ese hombre, el dolor del impacto, los gritos, los giros que dio el auto, el sonido de mis huesos al romperse, la sensación efímera de ingravidez y el sonido de mi cuerpo al chocar contra la tierra, el olor a sangre, humo y carne quemada. Silencio y oscuridad.

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